CON VENTO

BENDIGO EL MANJAR
QUE EL PRIOR PONE EN MI BOCA,
ME HACE SENTIR EL ELEGIDO,
UNO ENTRE LOS DEMÁS.
¡QUÉ VENTURA PODER DARLE
LA MAYOR SATISFACCIÓN,
LA QUE ESTE POBRE MORTAL ALCANZA
EN SU SOLITARIA CELDA,
OCULTO A LO DIVINO
EL DESLIZ HUMANO,
¡OH MANO PECADORA
FUSTIGA MI ESPALDA!
Y SIRVAN LAS LLAGAS
DE TESTIGOS SANGRANTES
QUE CONDUZCAN
A MI REDENCIÓN.

KYRIE ELEISON
KYRIE ELEISON
CHRISTIE ELEISON
CHRISTIE ELEISON
KYRIE ELEISON
KYRIE ELEISON
DAEMON ELEISON
DAEMON ELEISON
LAUDAMUS TE
BENDICIMUS TE
GLORIA IN EXCELSIS DAEMON

DIME, ¡OH SEÑOR!
¿POR QUÉ EMPAPO MI LECHO
CUANDO MI PECADORA MANO
RECORRE MI CUERPO?
Y SE ESTREMECE EN CADA PUNTO,
EN CADA RECOVECO.
¿CÓMO PUEDO APLACAR SI NO
ESTE INMENSO FUEGO?
ESTA FIEBRE PERPETUA…
Y, DE VERAS ME ARREPIENTO, SEÑOR,
DE SER TAN HUMANA,  TAN MUNDANA
Y QUISIERA SER UN ÁNGEL
PARA VOLAR POR EL CIELO.
QUIZÁS EL SUFRIMIENTO
ME LLEVE A ELLO
PORQUE ASÍ TÚ LO HAS DISPUESTO,
HÁGASE TU VOLUNTAD.

KYRIE ELEISON…

Cachelo y Amparo Cerecedo: voces